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Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15

Anexos

Capítulo 9
1979 – 1981: La transición lleva a Everton al descenso.

“Everton se impuso a Palestino por tres a uno. Los goles del vencedor fueron de Salinas, Spedaletti y charola González. Este partido será recordado por la batalla campal que se produjo tras el cobro de un penal a favor del elenco árabe. En el segundo tiempo, cuando Everton ganaba dos a uno, el juez Víctor Ojeda cobró una inexistente falta de Zúñiga sobre el delantero Labarthe dentro del área, lo que provocó el enojo de los jugadores viñamarinos. Miguel González tomó la pelota y la envió a la galería para hacer tiempo, fue a buscarla Pedro Pinto que al volver le pegó un combo en la cara a charola González, lo que desató la gresca. Lo que sucedió a continuación fue inaudito, los ‘deportistas’ de ambos clubes se golpeaban inmisericordemente a vista y paciencia de Carabineros y del trío referil, que fueron abiertamente sobrepasados. Al finalizar la pelea, el juez expulsó a dos palestinistas y un evertoniano. El penal, lanzado por Manuel Rojas, fue detenido por Vallejos. Tras el partido el portero Vallejos, acusado de agredir a Carabineros, fue detenido, debiendo pasar la noche en un recinto policial.”

“Los dedos acusadores se ensañaban en esa bolsa de gatos que era Everton a fines de febrero del año 1982. Todos se recriminaban de ser los causantes de este fracaso deportivo, económico y dirigencial. La hinchada acusaba a los jugadores de que no sentían amor por la camiseta, ya que casi todos venían de afuera, y por eso no corrían ni luchaban como en los clubes en que estuvieron antes. Los jugadores atribuían a los dirigentes los problemas, por no cumplirles sus contratos sufriendo permanentes atrasos en sus sueldos, lo que los desconcentraba y no les permitía trabajar tranquilos. Los dirigentes culpaban a la hinchada de que los abandonó, provocándoles un perjuicio económico. Todos se increpaban de un desastre que cayó como balde de agua fría en la Ciudad Jardín. Finalmente, el presidente del club, Antonio Bloise Cotroneo, sacó la voz por este descalabro señalando ‘Como el general Custer, yo quiero morir con las botas puestas. Yo soy culpable. Yo asumo toda la responsabilidad.”

            Subcapítulos:

  • 1979. Un retroceso preocupante.
  • 1980. Con poco se hace una meritoria campaña.
  • 1981. Con mucho el equipo se va al descenso.