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Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15

Anexos

Capítulo 13
1996 – 2003: Los peores años de la Historia.

“Una vez conseguida la salida de Santelices de la dirigencia, la orgánica evertoniana quedó presidida interinamente por el señor Alfonso Verschae, quien en una de las decisiones más controvertidas de la historia del club, cedió la regencia institucional al empresario Jorge Castillo. Con la llegada de su nuevo mandamás, Everton iniciaría uno de los episodios más frenéticos de su historia. Everton empezó a ser el centro mediático del verano, y su pintoresco nuevo presidente se convirtió de la noche a la mañana en celebridad. Junto con los anuncios rimbombantes de formar un plantel estelar, con una planilla de cien millones de pesos, prometía la construcción de un nuevo estadio, para sesenta mil personas, y hacía que los trabajadores de sus empresas pintaran los muros del centro de la ciudad con los colores amarillo y azul de Everton.”



“El 11 de octubre, 14.140 personas concurrieron al Sausalito. La fiesta estaba preparada para celebrar el ascenso del equipo. No obstante, al frente había un rival, Lota Schwager, que no deseaba que se festejara a costa de ellos. La sorpresa se transformó en estupor y congoja, cuando el elenco de la lamparita ganaba tres a cero. Un silencio sepulcral inundó Sausalito hasta que, a tres minutos del final del primer tiempo, Ahumada descontó. Solamente los más optimistas auguraban que en el segundo tiempo se voltearía el marcador. Fueron éstos últimos quienes tuvieron la razón, porque en cuarenta y cinco minutos electrizantes, Everton revirtió el marcador apelando al buen fútbol, pero también a la garra y al coraje. Los goles de Ceballos (2), Pereyra y uno más de Ahumada, estructuraron un cinco a tres que dejó extasiada a la hinchada presente en el coliseo de la Ciudad Jardín. Con el pitazo final del juez René de la Rosa, el delirio se instaló en Sausalito, mientras los reporteros seguían a Socías y a su ritual de dar gracias rezando de rodillas, los jugadores se lanzaban alborozados a celebrar con la parcialidad ruletera. Si bien muchas veces se constituyeron planteles con figuras que no respondieron, en cambio este Everton 2003 iba camino a cumplir holgadamente todo lo que se esperaba de él.”

            Subcapítulos:

  • La era de Jorge Castillo (diciembre de 1995 a enero de 1996).
  • 1996. A la primera, ni siquiera cerca.
  • 1997. A la segunda, se estuvo muy cerca.
  • 1998. La tercera no fue la vencida.
  • 1999. La cuarta fue la vencida, cuando menos se esperaba.
  • 2000. Que poco duró.
  • 2001. Se hizo lo que se pudo.
  • 2002. Se cayeron al final.
  • 2003. Campeonando con categoría y buen fútbol.